MARZO 2026. Si la obra de The Twilight Sad siempre ha emanado un halo de sobriedad y añoranza, su sexto álbum es el máximo exponente de dicha característica. Con un margen de tiempo cada vez más largo entre lanzamientos, «It’s The Long Goodbye» opta a ser el mejor trabajo de una carrera sin medallas de oro pero sin tropiezos. Es curioso el hecho de que con una discografía tan solvente como sentimental, el grupo escocés no haya logrado una mayor trascendencia dentro del circuito alternativo europeo.
Los halagos de Robert Smith hacia la banda se han convertido de nuevo en colaboraciones durante la grabación, aportando líneas de bajo, guitarras y mellotron. También han participado David Jeans (Arab Strap) y Alex Mackay (Mogwai). El dúo actual, formado por James Graham (letras y voz) y Andy MacFarlane (música y producción), ha sabido rodearse para redondear unas composiciones que parten de emociones extremas como la enfermedad o la dualidad entre el nacimiento y la muerte en su entorno más íntimo.
Get Away From It All es el nudo inicial, con una guitarra saturada, acordes sombríos y un susurro tan lúgubre que hiela. Entre el post-punk y el rock, entre The National y The Cure, entre la melancolía y el horizonte se suceden las diez canciones sin concesión alguna. No hay fallo y tampoco tregua en estos medios tiempos con aura monocorde y grave. Los sonidos sintéticos añaden matices en la tensa Waiting For The Phone Call.
Dreaming
Well, you must be dreaming
There’s nothing to say for you
There’s no turning back
Do you love me?
El espíritu pop se cuela a través de Inhospitable/Hospital sin desvirtuar el conjunto y acercando a la memoria musical lo mejor de la década de los ’80. Porque otra de las virtudes del disco es la atemporalidad del sonido y de los temas, haciéndote viajar del futuro al pasado con el compás marcando el puro presente. The Twilight Sad completan un trabajo notable, tan rudo como bello.

Fotografía: Abbey Raymonde
Texto: RG Valle