DICIEMBRE 2025. Tras más de dos décadas al frente de Editors, Tom Smith lanza su carrera en solitario con un trabajo tan íntimo y cercano como sentimental. Los cuarenta minutos que forman el primer disco con su nombre en portada se pasan como un suspiro amable repleto de arpegios acústicos y acompañamientos tenues que logran una calma y consuelo absoluto al terminar la escucha. En primer plano, su grave y característica voz con la que cualquier melodía gana altura.
Deep Dive es el inicio tenebroso del recorrido, demostrando con pocos elementos que el músico inglés es capaz de alcanzar notables cotas. Las composiciones van más lejos que una previa intuición de canciones desnudas sin banda detrás. En esta ocasión se mira más en Damien Rice que en sus influencias post-punk. Es innegable también la deuda con Nick Drake en el sencillo de adelanto, Lights of New York City. Ha asimilado muy bien sus precedentes y junto a los arreglos de viento y cuerda, magistralmente cuidados, ofrecen una perspectiva variada al conjunto.
El escudero en la grabación de «There Is Nothing in the Dark That Isn’t There In The Light» es Iain Archer, artesano en este oficio que suele obtener lo mejor de los registros en los que participa. Y en este falso debut hay abundancia de gemas.

Fotografía: Edith Smith
Texto: RG Valle