«Toxicity», System of a Down, 2001
«Amnesiac», Radiohead, 2001
«Is This It», The Strokes, 2001



El final, el cambio y el comienzo. Este trío de discos definen el intervalo entre el siglo en el que la música popular adquirió un carácter que duró casi cuatro décadas y los nuevos años dos mil en el que el futuro se vislumbraba con más dudas que certezas. De la implantación del álbum como artefacto sonoro definitivo a la desarticulación de la industria y los sellos multinacionales debido al establecimiento mundial de internet. Tras la sustitución del vinilo por los discos compactos y un paso fugaz por la tecnología casera para duplicar el formato digital de manera económica, llegó el verdadero vendaval. Los formatos comprimidos, MP3 como palabra omnipresente y los espacios de streaming y las listas de reproducción fueron una revolución imparable. Sin embargo, el formato Long Play sigue vigente y mantiene una consistencia artística que aguanta las embestidas sin admitir derrota. He aquí un repaso a lo largo de mis veinticinco trabajos favoritos del primer cuarto del siglo XXI.
Una semana antes de los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York, System of a Down publicaron su segundo disco. Más allá de la anécdota de la coincidencia temporal y teniendo en cuenta el contenido socio-político, «Toxicity» puso el punto musical final al siglo veinte. La obra sintetiza todas las variantes del metal que habían evolucionado desde mediados de los años setenta y además logra una personalidad singular y reconocible desde el primer acorde. Radiohead redondean el camino que comenzaron con «Kid A» (2000) y en este caso «Amnesiac», el hermano pequeño, supuso el cambio a través de la innovación absoluta. Una experimentación que contiene tanta sabiduría como elegancia. Nada cae en saco roto. Curiosamente, The Strokes miran al pasado y su debut «Is This It» dio el pistoletazo de salida a la nueva década. Rock and roll con tantas cuentas pretéritas como aire y espíritu novedoso que triunfa a base de asumir un himno por cada tema.
«Eskuak / Ukabilak», Berri Txarrak, 2001
«Songs For The Deaf», Queens of the Stone Age, 2002
«Funeral», Arcade Fire, 2004



Lisabö o Dut son mención obligada al conversar sobre hardcore cantado en euskera a finales de los años noventa. Sus contemporáneos Berri Txarrak incorporaron al espectro el metal y las melodías pop para llegar a la excelencia, uniendo calidad y ampliación de seguidores con cada paso dado. El magistral «Eskuak / Ukabilak» fue el punto de partida de una historia irrepetible. La aparición de «Songs For The Deaf» durante el verano de 2002 puso sobre la mesa el desierto, el rock del futuro y un sonido que sentó cátedra. Queens of the Stone Age haciendo historia con la ayuda de Dave Grohl y Mark Lanegan. La otra cara de la misma moneda estaba ocupada aquel lustro por los magníficos Death Cab for Cutie (sin olvidar su compañero electrónico The Postal Service), Wilco y unos canadienses que con su primer disco ofrecieron un vuelco a la música alternativa para llegar a ser populares a nivel planetario. «Funeral» de Arcade Fire es una visión artística de amor por la composición e interpretación de canciones eternas.
«Desaparezca aquí», Nacho Vegas, 2005


«Desaparezca Aquí» cerró la trilogía discográfica inicial de Nacho Vegas antes de un cambio de ciclo y el inicio de colaboraciones con Bunbury, Christina Rosenvinge o Xel Pereda y el proyecto Lucas 15. El álbum puede ser el más redondo de su carrera, equilibrando el rock de autor, las sonoridades acústicas e infinidad de versos inolvidables. Con el permiso de Anari, Fernando Alfaro, Miren Iza, Antonio Luque o Quique González, el asturiano se encuentra entre los escritores de canciones más relevantes de nuestro panorama durante aquellos años. La primera década de su andadura se antoja excelsa e incomparable en cuanto a la cantidad y calidad de sus composiciones.
«Back to Black», Amy Winehouse, 2006
«Sam’s Town», The Killers, 2006
«Boxer», The National, 2007



El cruce de caminos entre el soul, el r&b y el pop tocó techo con «Back to Black» de Amy Winehouse. Desde los momentos de tristeza convertidos en notas musicales hasta la demostración de un poderío exacerbado, los temas juegan con melodías y ritmos tan directos como profundos. The Killers, con su confesa admiración por Bruce Springsteen y la mezcla de influencias y personalidad propia, lograron alcanzar la épica sentimental con el sobresaliente «Sam’s Town». Si The National llegaron a la cumbre con los maravillosos «High Violet» (2010) y «Trouble Will Find Me» (2013) el comienzo de esa ruta fue con «Boxer» que deja sin aliento gracias a una melancolía tan contenida como contagiosa.
«For Emma, Forever Ago», Bon Iver, 2007/2008


Existen discos con un relato vital en el origen de su gestación. Muchas veces sobrevaloramos la obra al conocer la historia. La cabaña, la enfermedad y el desamor, en este caso. Sin embargo, «For Emma, Forever Ago» de Bon Iver es por sí solo una delicia entre la crudeza y lo etéreo. Damien Rice, Phoebe Bridgers, Sufjan Stevens o Aldous Harding cuentan con gemas de igual calibre pero la primera vez que escuchas el debut del proyecto principal de Justin Vernon se antoja inolvidable. Por cierto, la continuación «Bon Iver, Bon Iver» (2011) es otro cuento pero igual de recomendable.
«xx», The xx, 2009


«xx» es el punto de partida discográfica de uno de los proyectos con mayor sensibilidad, talento y amor por la música del primer cuarto de siglo. A la vez es un trabajo inocente, imaginativo y fresco. También minimalista y romántico, por supuesto. Solo el mismo grupo supo seguir su propia estela, imbatible. «Coexist» (2012) y «I See You» (2017) pueden figurar como sucesores a la misma altura. Y las aventuras de Jamie xx, materializadas en «In Colour» (2015) e «In Waves» (2024), comprenden un relato paralelo tan asombroso como emocionante.
«My Beautiful Dark Twisted Fantasy», Kanye West, 2010
«Let England Shake», PJ Harvey, 2011
«Bloom», Beach House, 2012



Entre el hip hop novedoso de sus primeros pasos y la deriva lamentable de los últimos años, Kanye West publicó una obra magna, tan repleta de ambición artística y popular como fue el rédito logrado. «My Beautiful Dark Twisted Fantasy» transforma los géneros generando un emotivo recorrido sonoro por pasajes atemporales. «?» (2018) de XXXTentacion fue luego su reverso tenebroso, tan llamativo como complejo. PJ Harvey, más de una década después de sus mejores momentos creativos, tras revolucionar el rock en los años noventa, demostró con «Let England Shake» que todavía tenía muchísimo que ofrecer a muy diversos niveles. Optó por cantar unas historias cuyas reflexiones y matices añaden una nueva dimensión a su carrera. Maestra absoluta. Tras el soberbio «Teen Dream» (2010), Beach House añadieron en «Bloom» nuevas capas de profundidad a un estilo propio, ese que el dúo de Baltimore inventó y perfeccionó.
«AM», Arctic Monkeys, 2013
«Random Access Memories», Daft Punk, 2013
«How Big, How Blue, How Beautiful», Florence + The Machine, 2015



Cuando la marea de los Strokes llegó a Reino Unido se unió a los últimos coletazos del pop británico de la anterior década y surgieron bandas de guitarras aceleradas y estribillos pegadizos: Franz Ferdinand, Bloc Party o Maxïmo Park como buenos exponentes. Y los alumnos aventajados fueron Arctic Monkeys que con su primer álbum «Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not» (2006) dieron un vuelco a la escena. No contentos con eso, evolucionaron sin cese hasta llegar a «AM», cumbre absoluta. Mientras, en el continente, Daft Punk decidieron emigrar desde Francia hasta Los Ángeles para registrar la obra más orgánica de su carrera y a la postre, su punto final. «Random Access Memories» asombró a todo el mundo y supone un vuelo apabullante que les sitúa junto a viajeros díscolos: Gorillaz, LCD Soundsystem, M83 o Kavinsky. Con «How Big, How Blue, How Beautiful», Florence Welch acercó su proyecto a un terreno más estándar y sus composiciones ganaron pegada y brillo. Colosales Florence + The Machine que hoy en día siguen en la cresta de la ola con la reciente publicación del genial «Everybody Scream» (2025).
«Adore Life», Savages, 2016


«Adore Life», el segundo disco de Savages, no tiene ni un solo segundo de descanso y se presenta repleto de crescendos apabullantes. Sus canciones son un muro de contundencia y sabiduría musical. Tan actual, coherente y directo que asusta. Las guitarras crujen y la producción es magnífica para entender el ritmo y el ruido bajo control. La lírica visita lugares tenebrosos del mundo contemporáneo y exhala rabia y ganas de alterar la realidad. Las composiciones hacen pensar en una de las bandas, junto a Deafheaven y Touché Amoré, que mejor resultado sonoro han sacado del estudio en lo referente a sonidos abrasivos y potentes.
«A Deeper Understanding», The War on Drugs, 2017
«Turn Out the Lights», Julien Baker, 2017
«El Mal Querer», Rosalía, 2018



Bob Dylan, Neil Young, Bruce Springsteen y ejemplos más recientes como Ryan Adams, Band of Horses o Elliott Smith son los que siempre se citan cuando se trata de hablar de The War on Drugs. Tras la salida de Kurt Vile, Adam Granduciel y compañía tuvieron que esforzarse para obviar las comparativas y comenzar a hablar de la banda como se merece, sobre todo por los enormes «Lost in The Dream» (2014) y «A Deeper Understanding». La canción autoral tiene en los últimos diez años a Julien Baker como unos de sus exponentes más valiosos, entre la ternura quebradiza y la profundidad reflexiva. «Turn Out The Lights» parece siempre a punto de romper(se) y se eleva liviano y sanador. Quizás con el paso del tiempo apareciese en este listado «Lux» (2025) de Rosalía. De momento es «El Mal Querer» el mejor representante de aunar tradición e innovación, ese difícil espectro en el que tan bien se han sabido mover Maria Arnal i Marcel Bagés, Sílvia Pérez Cruz o Raúl Fernádez.
«Bellavista», Viva Belgrado, 2020
«Gigi’s Recovery», The Murder Capital, 2023
«Bright Future», Adrianne Lenker, 2024



Desde todas las variantes del post– (hardcore, rock, ¿pop?), el tercer disco de Viva Belgrado es una obra redonda en la que fondo y forma funcionan como un reloj emocional y preciso. «Bellavista» contiene una lírica apasionada y una instrumentación variada y compleja que sorprende en cada escucha con nuevas capas. Dignos sucesores de Berri Txarrak y Standstill desde el sur peninsular. Irlanda se ha convertido en el último lustro en la isla a la que mirar. Fontaines D.C., Chalk o los vecinos Idles que pueden compartir escena suponen aire fresco y contundencia frontal. The Murder Capital anunciaron ya desde el debut «When I Have Fears» (2019) una marca a la que seguir de cerca. «Gigi’s Recovery» lo confirmó de pleno. Big Thief son la banda que mejor ha trasladado el rock clásico al mundo contemporáneo, acercando las claves clásicas a la actualidad y siendo imprescindibles. Y la gloria la alcanza Adrianne Lenker, una de sus integrantes en solitario, con «Bright Future», una maravilla de principio a fin que saca a relucir toda la experiencia para completar un disco absolutamente mágico.