OCTUBRE 2024. En un año en el que las buenas noticias musicales han sido continuas, aún quedaba una buena sorpresa en este final de temporada. Jake Bugg se recupera para la causa. Tras unos cuantos discos anodinos y sin rumbo, «A modern day distraction» completa una notable colección de temas que vuelve a generar la ilusión de sus dos primeras obras. Puede que sea este disco el que debió aparecer tras los seminales «Jake Bugg» (2012) y «Shangri La» (2013). O quizás sencillamente es un revulsivo tras un paso por el desierto.
En cualquier caso, ya desde Zombieland, brillantísimo pistoletazo de salida del recorrido, la tesis es potente. Sin ataduras y sin complejos, Bugg se lanza a lo que mejor sabe hacer. Sus composiciones son directas, de lírica afilada, guitarrazos y una base rítmica repleta de brío.
And every hand he’s tried to play
He’s got the joker, not the ace
And now he’s too tired to escape
How can he get out of this place?
Las canciones se suceden veloces, apuradas y breves. El rock & roll de All Kinds Of People, el juego entre broma y guiño a estilos ajenos de Breakout que también recuerda a Love de Arthur Lee o el intenso power pop de Waiting For The World demuestran que la frescura sigue presente tras su pluma. En muchos estribillos se intuye que a las influencias básicas de Bob Dylan y Neil Young ha añadido sin rubor a The Beatles e incluso Simon & Garfunkel.
La despedida eléctrica con Still Got Time promete un rumbo nuevo que está por desvelar pero lo que ha quedado claro es que el cantante de Nottingham entra en su treintena con toda una carrera por desvelar.

Fotografía: Kevin Westenberg
Texto: RG Valle