«Don’t Forget Me», Maggie Rogers

ABRIL 2024. Justo al cumplir treinta años, Maggie Rogers publica «Don’t Forget Me», tercer álbum de su carrera y el más certero hasta la fecha. Grabado en los míticos estudios Electric Lady de Nueva York, estas canciones rememoran el pop de la década de los setenta, con «Rumours» (1977) de Fleetwood Mac como piedra angular. Es cierto que es una referencia básica en multitud de álbumes surgidos en la última década, lo que demuestra la influencia marcada por un disco prodigioso.

En este caso, Rogers pasa su filtro autoral con un sonido actualizado. No hay que fiarse del inicio, seguramente el tema más estándar del conjunto y que peca de ser un ingenuo punto de partida. Sin embargo, con los primeros compases de Drunk se confirma que este disco contiene intensidad y reflexión de una calidad sobresaliente. Se convierte en una de las canciones de la temporada, con un estribillo memorable y una poderosa base instrumental.

El sabor agridulce se paladea en gran parte de las composiciones, escritas y producidas a medias junto a Ian Fitchuk, cuyo encuentro ha propiciado un resultado precioso. El ritmo juguetón de So Sick Of Dreaming, las sonoridades acústicas de Never Going Home o el folk clásico de All The Same forman un espacio unitario y delicioso en el que perderse. El cierre, con el tema titular, otorga la segunda cumbre.

La lírica gira en torno al fin de la juventud, los retos a tomar además de la pérdida y búsqueda del amor. Son temas clásicos pero desde unos versos que huyen de lugares comunes, formando esa unión mágica entre letra y música con la que están construidas las mejores canciones.

Fotografía: Maggie Rogers
Texto: RG Valle

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