SEPTIEMBRE 2023. The National ofrece una sorpresa mayúscula con «Laugh Track», disco que aparece sin aviso previo y tan solo cinco meses después del notable «First Two Pages of Frankenstein». Doce canciones nuevas que comprenden una hora extra de composiciones de los gemelos Dessner y que ocupan un espacio sonoro similar al de su predecesor, creando una obra dual y complementaria. Son dos álbumes siameses que se vislumbran como un todo pero que se digieren mejor con el ritmo de publicación elegido.
Con la triada inicial aparecen las características fundamentales de los últimos años de actividad de la banda de Cincinnati. Alphabet City con su ritmo narcótico, Deep End (Paul’s in Pieces) recordando éxitos pretéritos y Weird Goodbyes con Justin Vernon a las voces. Es una de esas colaboraciones estelares que planifican en sus grabaciones desde «I Am Easy to Find» (2019). También aparecen en esta ocasión Rosanne Cash y Phoebe Bridgers.
Las cumbres del recorrido son Space Invader, con un crescendo sublime y Crumble, tonada sensible marca de la casa. Estos dos disparos certeros dan en el centro de la diana y emocionan con la cavernosa voz de Matt Berninger y su profunda lírica.
What if I’d never written the letter
I slipped in the sleeve of the record I gave you?
What if I’d stayed on the C train to Lafayette
What if we’d never met?
Quizás, eligiendo una decena de pistas entre los dos trabajos entregados en 2023 por The National nos encontraríamos ante un disco apabullante. O una colección de sencillos efectiva. Pero en un momento musical en el que predomina lo inmediato, esto supone una apuesta diferente y forma una realidad en la que el formato de ‘larga duración’ no termina de desaparecer. Con sus claroscuros. Y también con su maestría.

Fotografía: Josh Goleman
Texto: RG Valle