SEPTIEMBRE 2022. Desde que Pixies volvieron a los estudios de grabación y entregaron «Indie Cindy» (2014), la carrera discográfica posterior a la reunión de la banda de Boston muestra lo que es madurar con dignidad y estilo. De acuerdo, no alcanzan la altura de sus obras clave, pero «Doggerel» es un álbum tan personal como notable. Y atesora cada acierto que contiene el sello de Black Francis y compañía.
El comienzo deja claro que treinta y cinco años después de su formación, las ideas siguen tan claras y precisas como el primer día de ensayo. Nomatterday cuenta con guitarras enlazadas en distorsiones y una base rítmica ágil que de repente despega en un acelerón marca de la casa. Sin descanso, Vault of Heaven es la cumbre del recorrido y se puede convertir en una gema de su repertorio, codeándose con clásicos absolutos del indie-rock histórico. Lo cual son palabras mayores.
There in the vault of heaven
Trying to titrate
I ended up in some dire straits
And that’s OK
A nivel compositivo, Francis se encuentra pletórico y la interpretación del cuarteto es sublime. Tom Dalgety, una vez más supervisando las labores técnicas, subraya lo preciso en cada momento. Ahí aparecen las aportaciones prodigiosas de Joey Santiago a las seis cuerdas, el golpe de baquetas de David Lovering o los coros y líneas de bajo de Paz Lenchantin, cuya presencia en el grupo hoy en día se antoja insustituible.
El oscuro arpegio de Dregs of the Wine, el pop mayúsculo de The Lord Has Come Back Today o la crudeza surfera de There’s a Moon On ofrecen un repaso al género que el mismo grupo ayudó a crear. La despedida con el tema titular y las voces empastando es todo un alegato por la alegría de seguir viviendo por y para la música.

Fotografía: Travis Shinn
Texto: RG Valle