MAYO 2022. La tranquilidad con la que comienza «Dance Fever», quinto disco de Florence + The Machine, adelanta matices de lo que se puede encontrar en el conjunto. La inicial King pone de manifiesto una base rítmica perenne, unos arreglos barrocos de máximo cuidado y por supuesto la esplendorosa voz de Florence Welch en primer plano. Estas características son los buques insignia del álbum. Sin embargo, el tempo general de las canciones será cada vez más ágil, colocando el baile en el motivo central del fondo y la forma de una obra notable. Esa danza que se menciona desde el título y que baña cada faceta del trabajo.
Back In Town es una balada sostenida casi en solitario por la melodía vocal, Dream Girl Evil aumenta la épica y rememora su estilo singular y Cassandra es una sencilla ensoñación. La cumbre se logra con la escueta y maravillosa Heaven Is Here. La percusión, lo ancestral y lo emocional se dan la mano en uno de los mejores temas de la temporada.
And every song I wrote became an escape rope
Tied around my neck to pull me up to Heaven
El acercamiento al dance más heterodoxo de My Love, el folk cavernario de Restraint o la tierna The Bomb hacen que la segunda parte del recorrido no cese de tomar altura.
La producción es una obra arquitectónica compleja y los encargados de ayudar a la música londinense a lograr sus propósitos sonoros han sido en esta ocasión Jack Antonoff (Bleachers), Dave Bayley (Glass Animals), Thomas Bartlett (Doveman) y Thomas Hull (Kid Harpoon). Un amplio equipo musical que sigue contando con ases desde la formación original de la banda: Robert Ackroyd y Tom Monger. Sin llegar a la maestría de la trilogía discográfica inicial, remontan el vuelo tras la ligera decepción de «High as Hope» (2018). Uno de los proyectos musicales más interesantes de los últimos quince años entra de nuevo en el juego.

Fotografía: Autumn de Wilde
Texto: RG Valle