OCTUBRE 2020. Con el antecedente de su EP homónimo de 2018, la banda albaceteña Vermú publica su primer álbum de larga duración, otorgando una sorpresa mayúscula al completar un debut tan llamativo como variado. Desde la apertura con Canto Alegre ofrecen las claves de un cancionero que sabe aunar melodías vocales certeras con una rica instrumentación y ecos del pop actual con influencias de la música de raíz tradicional.
Quizás el referente más cercano desde otra localización geográfica pueda ser el proyecto Lucas 15 formado por Xel Pereda y Nacho Vegas en el que recuperaron desde el prisma actual cancionero asturianu. En este caso, los manchegos añaden a sus propias composiciones elementos del folk y la canción popular que casan a la perfección con unos temas intensos y líricos. En esa última sintonía también se puede buscar en el horizonte a Neuman o Viva Suecia y uniendo la línea de puntos imaginar un triple cartel memorable.
Que cuando te miro siento miedo
En algún momento acabará
En el ecuador del disco llegan las dos mayores cumbres, con una potentísima A La Virgen y con la melancolía plena de A Santo De Qué. En forma de carta cantada y con querencia folclórica se presenta la catártica Éxodo y juegan la baza del pop etéreo con El Más Listo De La Tierra. De nuevo, salen triunfantes.
La producción ha corrido a cargo del infalible y trabajador Carlos Hernández, que como siempre logra un resultado ejemplar. «Cancionero estoico» contiene fuerza, emoción y logra transmitir esas magníficas sensaciones que alcanzan las grandes primeras obras. Que prometen y cumplen.

Fotografía: Aroha Morales
Texto: RG Valle