AGOSTO 2020. Durante los últimos años son muchas y agradables las sorpresas musicales que han llegado desde Australia en forma de debut discográfico: Stella Donnelly, Rolling Blackouts C.F., Tropical Fuck Storm o Cable Ties son una buena muestra. La última banda en sumarse al batallón oceánico son Floodlights, procedentes de Melbourne.
Tras el EP «Backyard» (2019), su primer larga duración se titula «From a View» y se grabó en los estudios Head Gap (Preston) por Nao Anzai en un par de jornadas de manera directa y con poquísimas tomas adicionales. El espíritu de local de ensayo y el hecho de mantenerse ajenos a artificios les sienta muy bien a unas composiciones que juegan entre la escena lo-fi y el indie-rock con Pavement en el horizonte. Logran un álbum homogéneo, poderoso, juvenil y muy bien planteado en su conjunto.
El comienzo con Water’s Edge es un espejismo de folk eléctrico que no tarda en coger ritmo y nos muestra lo que contiene el álbum, con guitarras crujientes y la profunda voz de Louis Parsons que empasta a la perfección con los apoyos vocales de Ashlee Kehoe. Con Matter Of Time afilan el estribillo y ofrecen su cara más cercana al pop.
What everyone needs, is promised we’ll see
Any word, any sequence for the mission
They’re all howling
But it’s all just a matter of time for you
Don’t Pick That Scratch recuerda a los temas de R.E.M. de mediados de la década de los ’80 y en la inspirada It Was All Going Well la melancolía contagia por completo la atmósfera. Además tienen momentos de alta intensidad que suelen coincidir con esas canciones en las que bajan las revoluciones, como en la emotiva Glory Of Control o en Tropical Fun, una de sus cumbres.
Este primer disco pone sobre la mesa un futuro prometedor y una carrera a seguir de cerca, mientras disfrutamos de un puñado de canciones con personalidad, sinceras y directas.

Fotografía: Jacqui Hunter
Texto: RG Valle