NOVIEMBRE 2018. El segundo disco de Rosalía es un trabajo conceptual, explícito desde el mismo título, sobre los aspectos y las fases de una relación sentimental negativa. Las once canciones están asociadas al nombre de otros tantos capítulos que simbolizan el camino recorrido, desde ‘Augurio’ hasta ‘Poder’.
La gran sorpresa del álbum es su renovado sonido respecto a su antecesor, que brillaba en su sencilla austeridad de guitarra y voz. La música catalana ha pasado de la producción de Raül Fernández Miró (Refree) a estar inmersa en la búsqueda de algo totalmente diferente para «El Mal Querer». Su unión con El Guincho durante los meses ocupados en el estudio de grabación acerca las composiciones a texturas contemporáneas, utilizando la voz como otro instrumento al que aplicar técnica y efectos. Uniendo este logro a una imaginativa y amplia paleta de recursos instrumentales, el resultado es un retablo lleno de melodías y arreglos emocionantes.
Los dos sencillos de adelanto, Malamente y Pienso En Tu Mirá son dos de los buques insignia de la obra. Dos temas capitales en los que se funden pop, flamenco, r&b y diversas influencias antiguas y modernas, con el ritmo como uno de los faros que guían la travesía.
Las canciones, cortas e intensas, se van sucediendo y deparan sorpresas con cada nuevo compás, tejen los hilos y escapan del azar. Desde la maravillosa Bagdad pasando por la jocosa Di Mi Nombre hasta llegar al final con A Ningún Hombre, que bebe del folk sentimental. Una continuación sobresaliente en una carrera que se aventura muy interesante.

Fotografía: Sony Music
Texto: RG Valle