OCTUBRE 2018. ¿Cómo puede una reestructuración de un disco notable resultar tan interesante o más que su predecesor? En este caso, cargando las canciones de intensidad y restando acompañamiento. Al fin y al cabo, ofreciendo puro lirismo desde un cancionero que ya se mostró soberbio en el original «Masseduction» (2017). Se otorga una visión diferente, apartando los elementos sintéticos sin realizar una lectura acústica, sino singular.
Annie Clark (autora e intérprete tras el nombre artístico de St. Vincent) esconde en este caso su maestría a la guitarra para dar protagonismo al piano de Thomas Bartlett (Doveman) como acompañamiento principal.
El registro vocal de Clark es sobresaliente y repleto de emoción, saltando desde una fuerza desgarradora hasta un sentimentalismo extremo en pocos compases. De forma natural, nada parece premeditado en el proceso de creación de este álbum. Parece que las canciones del disco original necesitasen alargar su repercusión con una segunda vida.
You were in Paris, the Eiffel was shining
All that I wanted was lyin’ on tilin’
I heard the robins and thought they were sirens
Wake up, young lover, I thought you were dying
El comienzo aúna Slow Disco y Savior creando una dupla inicial imbatible que atrapa al oyente y no lo suelta hasta terminar el recorrido. Sigue el arrebatador tema titular y varias pistas en las que parece que las líneas melódicas se multiplican desde una propuesta muy austera. Los Ageless se contagia de jazz contemporáneo, Young Lover se viste de balada clásica y Hang On Me pone un broche de oro final que es pura ternura.

Fotografía: Jacqueline Verdugo/Nasty Little Man
Texto: RG Valle